Poema de Alejandro Cruz

 ALEJANDRO CRUZ

Quiero contarte una historia fresa
de un chavo bien loco
y una chica cursi
él tenía ojos de morsa
y la piel de nutria.
Era moreno como la música de Paul Robesson
y ella no tenía pecas.
Esta historia
se bebe con tragos de tequila, mezcal o ron
es que a la chava
le nacieron besos en la frente
y usaba calcetas a los tobillos
y sus zapatos fueron enredaderas.
Los chavos se conocieron en un parque
—andaban sacadísimos de onda—
y volvieron a sus lugares de origen
él con los ojos ligeros
y ella sin flores en los pies.
II
Esta historia, nena,
es para beberse con hielo
el chavo estuvo alucinando
con un beso que le pintó la cara
y le manchó la sonrisa.
La chava se miraba en el espejo
la espalda desnuda
esperaba le naciera piel de nutria.
Los años pasan, nena,
y los animales envenenaron de música y poesía.
La historia que te cuento, preciosa,
es para escuchar un disco de B.B. King
acostada
en mitad de tu adolescencia.
Hey, nena,
escucha la ultima parte
ella se volvió bugambilia
y él
zorro de monte.
Por favor, nena, alcánzame la toalla
vamos a secarnos
de la música de Carole King
y desayunamos ancas de hueledenoche.
Sirve otro trago, nena,
aún tengo historias fresas
que debo contarte.

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